Asi estoy yo, cuando falta alguien...
¡Cuanta verdad, es aquella que el roce hace el cariño!
Y cuando falta de tu vida, cuanto añoras esos segundos, que pasas junto a esa persona.
La vida es un tren y nosotros somos sus pasajeros, hoy en la estación A se sube fulanito o menganita que se baja en cuatro o cinco estaciones después. A lo mejor habla algo o mucho, pero siempre tienen un mp3 en la que escuchan canciones que es el vivo reflejo de su vida o de la tuya. Después de apearse del tren queda un hueco y esa soledad que deja lo rellena otra persona, parecida o completamente distinta, alegre o triste, seria o simpática. Y a lo mejor un día de estos te acuerdas del recuerdo de la primera y la echas de menos, aunque sabes que no podrás estar con esa persona, más de una o dos horas.
Aunque el que mejor supo expresar lo que siente uno cuando esa persona no está junto a él, es precisamente aquel poeta de bares y de selva de asfalto, casualidad que también era aquel que escuchaba esta persona, el viejo trovador de whisky, el maestro Joaquín Sabina, que canta aquello de “Así estoy yo, sin ti”







